Salió Maxciger, con su amigo se juntaron en el montón de arena, toda la mañana, cavaron porque creían encontrar tesoros o el centro de la tierra, las uñas del amigo de Maxciger, eran fuertes de niño con ganas de explorar y de alcanzar grandes sueños.
Pero el revestimiento de metal en los puños, de Maxcinger, que aquella mañana, estaba adornado de un color rojo y negro, con cabeza erguida y fuerte, se fue entusiasmando de tal manera con el trabajo, que fácilmente y con velocidad encontró un sumidero que le causo mucho interés, lo sigui hasta el fondo.
Cuando miro hacia arriba su amigo se quedo rezagado y solo le veía sus dedos, que con fuerza trataba de darle la mano para sacarlo de allí.
Sin embargo Maxcinger continuo su excavación, logro llegar a un sitio fascinante que lo obligo a darse un descanso, hacia calor, provenía de un hilo de lava que a su vez descendía de una roca, que le pareció estaba conectada con el centro de la tierra, se sentó, suspiro profundo, miro hacia arriba, imagino a su amigo y se quedo dormido.
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