El sábado 21 de noviembre, tu mamá se fue a clase a la universidad, yo me quede haciendo el almuerzo y pensando en uno de los contenidos de clase que me había comentado sobre la energía y el equilibrio de la tierra, sobre que la cabeza cuando uno duerme debe ir siempre hacia el norte, ya que de esta manera el cuerpo y el espíritu se sincronizan con esta energía y la vida se con calidad.
Varios eventos me han ocurrido con lo que tu mama sabe; tenia un dolor en la canilla; como la llama tu abuelo, el espacio que han entre la rodilla y el tobillo, seguí las indicaciones y el dolor desapareció como han desaparecido las agrieras y el reflujo, con la terapia que estamos desarrollando.
Por tal motivo inicie por segunda vez el cambio de la cama para ubicarla con dirección al norte, para la mesa del computador, mover dos camas, tu armario, la biblioteca, la camilla de las terapias, el televisor, una mesita de mármol que pertenece al apartamento que pesa como una tonelada, los teléfonos, todo lo pase donde debía quedar, rindió y quedo perfecto.
Lo grave fue que no me di cuenta en que los enchufes y los cables no alcanzaban para llegar a las tomas, había que levantar todo el tapete para cruzar los cables y que estéticamente se viera bien, pues me toco regresar todo a su sitio nuevamente, es como hacer dos trasteos el mismo día.
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