viernes, 27 de noviembre de 2009

CUENTO "F"

El megáfono quería ir, necesitaba saber quien lo había llamado, se lanzo del escaparate donde lo tenían en exhibición, de tumbo en tumbo se coloco en la mirada del empacador, quien lo introdujo en una caja grande, junto a otros megáfonos, trato de conciliar el sueño.

Se despertó cuando el estridente sonido de un megáfono gigantesco anunciaba la parada, se bajo y se continuó el viaje, lo sacaron a empellones y lo colocaron nuevamente en el escaparate para ser mostrado.

Lo había llamado una niña, de vestido verde de lana, que jugaba a la rayita con su respiración, por el teléfono de colores que tenia sobre una mesita de un color oro, con paño rojo bajo el teléfono.

Ambos sabían que en poco tiempo se encontrarían, en el viaje que tenía programado, a esas tierras lejanas, donde estaba el escaparate.

CUENTO "E"

Salió Maxciger, con su amigo se juntaron en el montón de arena, toda la mañana, cavaron porque creían encontrar tesoros o el centro de la tierra, las uñas del amigo de Maxciger, eran fuertes de niño con ganas de explorar y de alcanzar grandes sueños.

Pero el revestimiento de metal en los puños, de Maxcinger, que aquella mañana, estaba adornado de un color rojo y negro, con cabeza erguida y fuerte, se fue entusiasmando de tal manera con el trabajo, que fácilmente y con velocidad encontró un sumidero que le causo mucho interés, lo sigui hasta el fondo.

Cuando miro hacia arriba su amigo se quedo rezagado y solo le veía sus dedos, que con fuerza trataba de darle la mano para sacarlo de allí.

Sin embargo Maxcinger continuo su excavación, logro llegar a un sitio fascinante que lo obligo a darse un descanso, hacia calor, provenía de un hilo de lava que a su vez descendía de una roca, que le pareció estaba conectada con el centro de la tierra, se sentó, suspiro profundo, miro hacia arriba, imagino a su amigo y se quedo dormido.

CUENTO "D"

NOVXII06, dio las órdenes estrictas a todos sus amigos, habían pasado casi tres años desde su llegada, eran íntimos, lo llevaron a conocer los más apartados rincones de aquella superficie blanca, hasta que en las noches ya podía salir solo.

KLIXX08, que había llegado por el mismo camino que NovXII06, rodeada del mismo misterio, apareció allí al su lado, se entendieron desde el principio e hicieron agradable la vida de mascarita, recién llegada de Venecia, de piña que había superado los permanentes golpes por allá abajo, con la ayuda de mango y cerecita, cajita y los 17 de la publicidad conversaban más con KLIXX08, que con NOVXII06, que era más buey, con los 17 de la publicidad, porque le acolitaban al condenado todas las pilatunas.

Sus órdenes fueron terminantes, después de comprobar una mañana de miércoles, que KLIXX08, ya no estaba a su lado con la espalda pegada a la superficie blanca como siempre, hay que buscar ya, no pudo haber desaparecido por arte de magia, piña y cereza y los 17 de la publicidad, se fueron hacia el interior helado de la nevera y solo vieron el desprendimiento de un tempano de hielo de 200 kilómetros, regresan y traen en su recuero la esbeltez y recomendaciones que todas las mañanas les hacia KLIXX08. Preocupado NOVXII06, por el vacio que sentía a su lado, espero pacientemente a los otros, para saber si la habían encontrado, sobresaltado miro a los 17 de la publicidad y les dijo, pilas, ahí viene cajita y uvas, todos atentos los escuchan, por donde fuimos cerca de la estufa, hace mucho calor, es un lugar donde se siente el calor de la atmosfera y que todo esta por destruirse, pero desafortunadamente nadie nos dio razón, no la han visto.

De pronto una vocecita de un recién llegado, chivita, dijo fuerte para que todos oyeran, se fue para otro continente… todos quedaron en silencio, que desapareció, cuando una voz salida del espacio vacio que quedo al lado de NOVXII06, dijo… uuff, que despelote.

CUENTO "C"

Llego y nadie sabe de donde, solo apareció allí una tarde fría, los 17 de la publicidad atinaron a decir: es como barrigoncito, piña que siempre estaba regresando del suelo, adolorida por los golpes, parecía que llegaba más rozagante, y sintió que era un amigo de mucho tiempo, solo se quedo observándolo, cerecita y cajita disimulan un poco su risa, mango y mascarita recién llegada de Venecia, se unieron a la fila de pasar con la espalda pegada a la pared blanca y fría de la nevera, estaban en la parte alta del refrigerador, chivita y uvas, que se unieron jadeantes a la fila, recordaron y se miraron con asombro les pareció que era la superficie que rozaban con su espalda, a un estadio donde hacían 23 años habían estado, en su conciencia del pasado recordaban la dictadura del cono sur.

Me llamo, NOVXII06. Su voz fuerte no los atemorizo, solo les pareció agradable y más cuando se dirigió a ellos llamándolos holitas, sabían que estaban en lo más alto de la nevera y si no mantenían sus cuerpos pegados a la pared blanca, la caída era inminente. Mascarita se le acerco un poco extrañada no por NovXII06, sino por el vacio enorme que había a su lado.

RESPIRAR

La apuesta fue interesante y desde el comienzo me llamo la atención, estufa me reto a aguantar la respiración, lo intente y de pronto se estremeció todo el lugar, los vidrios de las ventanas se estremecieron, era como si en le barrio Q, alguien hiciera estallar una bomba, como la del barrio D, y la del barrio 3.


Mi manija fuerte de olla nueva me daba confianza, era solo cosa de aguantar la respiración, cuando estufa calentara mi espalda, era lunes recuero, cuando me llenaron de lentejas y agua suficiente, estufa me dijo es el momento de demostrar que valiente eres.


Sin más, comencé a no respirar, pero un sssSSSsss, constante, me obligo a emplearme a fondo, contuve de tal forma la respiración, por causa del calor de estufa, que la tremenda explosión se escucho varia cuadras a la redonda, los vidrios desaparecieron, la sopa estaba el la cabeza de todos, que miraban despavoridos a estufa y a mi, que con mi manija, abrí un agujero en nevera que lloraba desconsolada del dolor.


Fue una explosión como las otras, fuerte. Yo ahora estoy resignada con mi suerte, al primer transeúnte me regalaron, de estufa y nevera no se su suerte.

EMPEZAR

Me deslice en el caminador de seis ruedas, por el piso de baldosa roja, era feliz, en el ir y venir todas las mañanas, me gusta que mi hermano venga y me salude, me da besos y corre con su oso, frente a mi, en un momento estoy corriendo de nuevo, el caminador, llego cuando tenia un año, niñas y niños están jugando junto a mi, me cuidan para que no me golpee.


Ellos corren, saltan, comen y estudian, están aprendiendo a leer y escribir, tienen la edad de mi hermano, cuatro años, construyen autos imaginarios con las ruedas gigantescas de colores, yo ya casi aprendo a caminar para unirme a ese juego fabuloso, salgo por algunos momento del caminador y me siento con toda la patota a almorzar mi tetero, ellos sopa de pata, mmmm.


Soy fuerte y lucho por no dormir, después del almuerzo, del segundo piso bajan raudos un momento los pitufos, dos pekineses que me lamben mi nariz, disfruto corriendo con ellos, ya puedo apoyar mis pies en el suelo, siento que el caminador ya no lo necesito, lo dejo y salgo a conocer los alrededores del jardín.


El alboroto fue enorme, nadie sabia donde estaba, las lagrimas brotaban a granel, pensé que era por la noticia que  escuche cuando saboreaba mi primer choco Brey; sobre el incendio del palacio de la  justicia, pero era algo más grave,  no me encontraban. 

SER

Muy orondo aparecí, un lunes de marzo, el la casa blanca, recuerdo que fue una fiesta, patatin. patatan, Andres me abrazo y lo primero que me oprimió fue la nariz, yo tenia una nariz respingada, era un botón traído de arabia, cerca al muro de la vergüenza, según oí.


Subía y bajaba las escaleras, al comienzo mis piernas de felpa eran fuertes, pero con el trajín se fueron deteriorando, mi piel de un paño especial, de la que era orgulloso, me protegía, de juego en que entraba con Andrés, me llevaba siempre bajo el brazo o de la oreja derecha, me convertía en un soldado batallando en las peleas mas inverosímiles.


Me gustaba cuando me llevaba a sus peleas personales, me ponía de frente y me señalaba el objetivo, y sin dar tregua lo defendía hasta el cansancio, y luego para tomar un descanso, el juego era con una rival muy especial, de cuidado diría yo por sus colmillos afilados de juventud, Fifí.


Un día, Andrés llego a mi rincón donde vivía, que era cualquiera en la casa, todos me miraron, se dieron cuenta que tenia una herida, vieja para mi, ya me había acostumbrado a ella, por ahí se me salía el algodón, pero no era ese el motivo de la visita, era mi tristeza.


Había escuchado que una lengua gigantesca de lodo, descendió por la quebrada lagunilla, cerca de donde vive un amigo y lamio el pueblo blanco de su orilla, pero el recuero paso rápido y Andrés me invito a jugar yermis.


 Con su famoso bate,  baje con dificultad la escalera, sentí que era hora de descansar, disfrute mirando,  desde el andén, subí a tuta. En la espalda de Andres. En la noche Andrés y la familia dormían plácidamente, me deslice por entre las cobijas y me fui a ibernar los próximos seis meses.

Cuento a Europa 2

Se deslizo la caja pequeña, por el tapete limpio como si fuera huyendo de alguien, estaba vacía y quería permanecer así. Al pasar por el lado de la caja grande, llena de cortinas carmelitas, que tenían un olor rancio, a ese que despiden las cosas cuando pierden su abolengo y han caído en desgracia.


Mira la pequeña y quiere convencerla que lleve ese pasado infame que arrastra en su espalda, no se siente orgullosa de llevar los brocados y finuras, cuando pierden su dignidad.


La pequeña se arremolino cerca de la biblioteca, para sentirse segura al lado de Marx o la historia de Colombia, un tomo grande que a veces se reía a carcajadas, por lo que le sucedía en su interior. (22.XI.2009)

Cuento a Europa 1

Había una vez, una mesa vacía, que miraba de  soslayo a un comedor que no quedaba lejos de ella, se mostraba imponente a pesar de que solo él conocía su pasado, la mea era de madera y la acompañaban tres sillas con cojines azules, que la miraban todo el día y no podían hacer que su semblante cambiara. Un día en que le sol entraba por la ventana y le acariciaba, apareció sobre ella una pecera, con una bailarina y un bailarín que no bailaba y se mantenía en la profundidad, cuidándola pendiente de ella, mientras ella hacia su trabajo y era el de bailar para llamar la atención.


La mesa se sintió segura de ser útil, de mostrar lo que podía hacer, hizo entender a todos los demás, incluso al comedor arrogante con pasado extraño, que un rayo de sol y la fuerza para impulsar y sostener la vida, son suficientes para ser feliz. (22.XI.2009).

Carta a Europa Numero 2

El sábado 21 de noviembre, tu mamá se fue a clase a la universidad, yo me quede haciendo el almuerzo y pensando en uno de los contenidos de clase que me había comentado sobre la energía y el equilibrio de la tierra, sobre que la cabeza cuando uno duerme debe ir siempre hacia el norte, ya que de esta manera el cuerpo y el espíritu se sincronizan con esta energía y la vida se con calidad.


Varios eventos me han ocurrido con lo que tu mama sabe; tenia un dolor en la canilla; como la llama tu abuelo, el espacio que han entre la rodilla y el tobillo, seguí las indicaciones y el dolor desapareció como han desaparecido las agrieras y el reflujo, con la terapia que estamos desarrollando.


Por tal motivo inicie por segunda vez el cambio de la cama para ubicarla con dirección al norte, para la mesa del computador, mover dos camas, tu armario, la biblioteca, la camilla de las terapias, el televisor, una mesita de mármol que pertenece al apartamento que pesa como una tonelada, los teléfonos, todo lo pase donde debía quedar, rindió y quedo perfecto.


 Lo grave fue que no me di cuenta en que los enchufes y los cables no alcanzaban para llegar a las tomas, había que levantar todo el tapete para cruzar los cables y que estéticamente se viera bien, pues me toco regresar todo a su sitio nuevamente, es como hacer dos trasteos el mismo día.

Carta a Europa Numero 1

Te cuento, el  viernes 20 de noviembre, no hubo clase con los estudiantes y el coordinador inicio el desarrollo de la reunión de profesores, con el análisis de decreto 1290, que es el que invita a la comunidad educativa a discutir el SIE; sistema institucional de evaluación.


Pero el uso la metodología de ir a internet cortar y pegar y escribir algunas de las ideas que se le ocurrían se  ponían poner a consideración de los maestros, transcurrida la primera parte a nadie de los presentes convencía.


En vista de esto y después de un breve descanso, decidí tomar la vocería y orientar la reunión, a partir de un párrafo que escribí en el tablero y que momentos antes había garrapateado en una hoja, donde definía el SIE, y propuse a la asamblea de maestros que continuaran enriqueciendo dicho párrafo.


Todos los maestros iniciaron sus aportes, otro escribía las ideas fundamentales y se desarrollo un debate interesante donde la mayoría aportaba con entusiasmo; yo daba la palabra y profundizaba en el asunto.


Al final los comentarios fueron, buen trabajo, desde hacia 10 años no se trabajaba así.