Llego y nadie sabe de donde, solo apareció allí una tarde fría, los 17 de la publicidad atinaron a decir: es como barrigoncito, piña que siempre estaba regresando del suelo, adolorida por los golpes, parecía que llegaba más rozagante, y sintió que era un amigo de mucho tiempo, solo se quedo observándolo, cerecita y cajita disimulan un poco su risa, mango y mascarita recién llegada de Venecia, se unieron a la fila de pasar con la espalda pegada a la pared blanca y fría de la nevera, estaban en la parte alta del refrigerador, chivita y uvas, que se unieron jadeantes a la fila, recordaron y se miraron con asombro les pareció que era la superficie que rozaban con su espalda, a un estadio donde hacían 23 años habían estado, en su conciencia del pasado recordaban la dictadura del cono sur.
Me llamo, NOVXII06. Su voz fuerte no los atemorizo, solo les pareció agradable y más cuando se dirigió a ellos llamándolos holitas, sabían que estaban en lo más alto de la nevera y si no mantenían sus cuerpos pegados a la pared blanca, la caída era inminente. Mascarita se le acerco un poco extrañada no por NovXII06, sino por el vacio enorme que había a su lado.
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